Artículo elaborado por Cecilia Molina, Sofia Campana, Mariana Ciavattini y Chiara Pegolo para Tierra Nativa

¿Qué son y por qué son importantes las áreas protegidas urbanas?

Las áreas protegidas son una herramienta fundamental para la conservación de la biodiversidad. Según el Protected Planet Report (UNEP-WCMC y IUCN, 2024), en los últimos años creció el número de áreas protegidas a nivel mundial. Las áreas protegidas son definidas como «un espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, por medios legales u otros medios eficaces, para lograr la conservación a largo plazo de la naturaleza con los servicios ecosistémicos y los valores culturales asociados” (Dudley, 2008). En particular, las áreas protegidas urbanas son definidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como áreas protegidas ubicadas en o en los límites de grandes centros de población (Trzyna, 2014), aunque los límites de los centros urbanos/no urbanos pueden variar según la definición que se utilice. Si bien no se conoce en detalle cuántas áreas protegidas en contextos urbanos existen globalmente, los resultados del Protected Planet Report sugieren que también aumentaron (UNEP-WCMC y IUCN, 2024).

 

Se conocen múltiples beneficios por los que las áreas protegidas urbanas mejoran la calidad de vida de la población. Estos beneficios van desde la captura de carbono de la atmósfera, la reducción del efecto de islas de calor urbano, la prevención de inundaciones y también la posibilidad de proveer áreas de esparcimiento para la recreación y el turismo. Al mismo tiempo, ofrecen oportunidades de estudio y aprendizaje sobre el ambiente natural, para la investigación científica, y son espacios utilizados tanto para el avistaje de flora y fauna como para visitas guiadas de establecimientos educativos.

 

En Argentina, no existe una definición oficial de área protegida urbana ni una legislación específica para estas. Para este trabajo, consideramos áreas protegidas urbanas aquellas que tienen legislación, límites definidos y se encuentran dentro de una matriz urbana ubicada en las cercanías de ciudades. A su vez, estas áreas pueden estar bajo diferentes jurisdicciones: nacional, provincial o municipal. En cada caso, la categoría de conservación a la que pertenecen puede variar. Asimismo, estas áreas protegidas pueden ser de dominio público o privado. Esto último también incluye convenios con fundaciones u organizaciones no gubernamentales que trabajan en la conservación de la naturaleza.

 

En general, las áreas protegidas urbanas en Argentina incrementaron en los últimos años, especialmente en el AMBA. En muchos casos son áreas verdes donde no avanzó el desarrollo inmobiliario y quedaron espacios silvestres que luego fueron declarados como áreas protegidas. Muchas veces, la creación de áreas protegidas urbanas ocurre como resultado de iniciativas de organizaciones de la sociedad civil. Por ejemplo, desde Tierra Nativa se ha acompañado, como organización de la sociedad civil, el proceso comunitario para la sanción de la Ley de Paisaje Protegido Camino de las Flores en Almirante Brown.

 

¿Qué sabemos y cómo es la vegetación de las áreas protegidas urbanas?

El conocimiento de la biodiversidad vegetal en áreas protegidas urbanas es fundamental para orientar su adecuada gestión y conservación. Su estudio puede abordarse a través de distintos atributos que permiten comprender la composición, la estructura y el funcionamiento de estos sistemas. En 1990 Reed Noss (1990), un biólogo de la conservación estadounidense, para ordenar la complejidad de la biodiversidad propuso un esquema que incluye cuatro jerarquías o niveles de organización biológica y tres dimensiones. Estos cuatro niveles son: genes, poblaciones o especies, comunidades o ecosistemas y paisaje (Figura 1). A su vez, estas jerarquías están estructuradas en tres dimensiones: composición, estructura y funcionamiento (Figura 1). La composición se relaciona con la identidad y variedad de elementos presentes y por ejemplo incluye, según el nivel de organización, listas de especies, mediciones de diversidad (para lo que se pueden utilizar distintos índices), entre otras. La estructura es la organización física o patrón de un sistema, y puede abarcar desde la complejidad del hábitat dentro de las comunidades hasta los patrones de parches y otros elementos a escala del paisaje. El funcionamiento involucra todos los procesos ecológicos y evolutivos que ocurren en los sistemas, entre los que se encuentran el flujo genético, los disturbios y el ciclado de los nutrientes (Figura 1). En este modelo jerárquico propuesto existen diferentes indicadores para cada dimensión en cada nivel de organización. De esta manera, a la hora de estudiar y conocer la biodiversidad en áreas protegidas urbanas, tener en cuenta este modelo holístico nos permite tener un panorama más acabado del estado de la biodiversidad en estas áreas (Klier, 2018).

Figura 1: Esquema de las dimensiones y niveles para el estudio de la biodiversidad (Extraído y traducido de Noss 1990).

 

¿Cuánto se estudia de la diversidad vegetal en áreas protegidas urbanas?

En relación al estado de conservación de la biodiversidad dentro de las áreas protegidas urbanas, en particular de su vegetación, existen varias incógnitas: ¿Qué tan estudiadas están las áreas protegidas urbanas? ¿Se conoce cuántas especies de plantas habitan en estas áreas? ¿Qué procesos ecológicos ocurren dentro de ellas? ¿Qué niveles de organización biológica se estudian más? ¿Qué se conoce acerca de la estructura de los ecosistemas presentes en las áreas protegidas urbanas?

 

Para responder estas preguntas, desde Tierra Nativa y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires estamos llevando a cabo un trabajo de revisión con el objetivo de conocer qué se sabe de la vegetación de las áreas protegidas urbanas del país. Para ello, realizamos una búsqueda con palabras clave en diferentes bases de datos: Google Académico, actas de congresos nacionales y el Sistema Nacional de Repositorios Institucionales (https://repositoriosdigitales.mincyt.gob.ar/vufind/). A partir de los trabajos recopilados, evaluamos la información disponible sobre las áreas protegidas urbanas y determinamos el estado de conocimiento sobre la vegetación presente en ellas utilizando el modelo jerárquico de Noss.

 

Los resultados preliminares los presentamos en la I Reunión Trinacional de Ecología (Argentina-Chile-Uruguay), que se realizó en la ciudad de Mendoza, Argentina, durante octubre de 2025 (Pegolo et al. 2025, Figura 2).

 

Figura 2: Póster presentado en la I Reunión Trinacional de Ecología (Mendoza, Argentina). Autoras:  Chiara Pegolo, Sofía Campana, Mariana Ciavattini y Cecilia D. Molina.

 

Bibliografía

Dudley, N. (2008). Directrices para la aplicación de las categorías de gestión de áreas protegidas. Iucn.

Klier, G. R. (2018). Tiempos modernos: Un análisis sobre los discursos de la biología de la conservación [Tesis, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales].

Noss, R. F. (1990). Indicators for monitoring biodiversity: a hierarchical approach. Conservation biology, 4(4), 355-364.

Pegolo, C. L., Campana, S., Ciavattini, M., & Molina, C. D. (2025, octubre). Reservas urbanas en Argentina: ¿Qué y cuánto sabemos de la vegetación que buscan conservar? [Póster, I Reunión Trinacional de Ecología, Mendoza, Argentina]. https://doi.org/10.13140/RG.2.2.12582.79688

Trzyna, T. (2014). Urban Protected Areas: Profiles and best practice guidelines. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 22, Gland, Switzerland: IUCN. xiv + 110pp.

UNEP-WCMC & IUCN. (2024). Protected Planet Report 2024. UNEP-WCMC & IUCN. Recuperado de https://digitalreport.protectedplanet.net/

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