Amigxs de la Tierra Argentina, ahora se llama Tierra Nativa

El pasado 1 de agosto, en el marco del Día de la Pachamama, un día que nos invita a repensar nuestras identidades y la necesidad de construir un buen vivir, anunciamos nuestro nuevo nombre: Amigxs de la Tierra Argentina, ahora se llama TIERRA NATIVA.

La necesidad de repensarnos y construir una nueva manera de nombrarnos esta estrechamente vinculada a los procesos feministas y socioambientales que nos interpelan y nos motivan a transformarnos.

Amigos de la Tierra Argentina, ahora Tierra Nativa, es una organización socioambiental con una presencia de 30 años. Formamos parte de la Federación Internacional Amigos de la Tierra (FOEI) que nuclea y hermana las luchas de 73 países de 5 continentes y de Amigos de La Tierra América Latina y el Caribe, desde donde apostamos a la integración regional y a la solidaridad internacionalista. 

Nuestro trabajo está atravesado por la lucha feminista desde donde construimos en diferentes areas: Agua, Bosques y Biodiversidad, Soberanía Alimentaria, Justicia económica, Justicia Climática y Justicia económica.


En Tierra Nativa apostamos a la construcción colectiva e interdisciplinaria. Trabajamos por la justicia social, económica, de género y ambiental. Tejemos redes para construir una comunidad organizada y más justa.

 

21 de marzo: Día Internacional de los Bosques. Es hora de cambios estructurales.

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo como Día Internacional de los Bosques, siendo 2013 el primer año en celebrarlo oficialmente.

Esto a la luz de la acelerada perdida de bosques en todo el mundo. La organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha determino que desde 1990 se han perdido 420 millones de hectáreas de bosque en todo el mundo. Una superficie cercana al doble del territorio continental de la Argentina.

Entre los 10 países que más han destruido sus bosques en este periodo se encuentra la Argentina. Aunque los desmontes han sido intensos durante casi todo el siglo 20, en su última década y en las primeras del siglo XXI, la trasformación de bosques en cultivos y pasturas se aceleró.

El paquete tecnológico, integrado por cultivos transgénicos (principalmente soja) agrotóxicos, y una mayor tecnificación basada en combustibles fósiles, ha protagonizado este proceso de perdida de bosques.

Luego de un fuerte activismo socio ambiental, protagonizado por las organizaciones campesinas e indígenas, se sancionaron las leyes de Bosques (N⁰26331) y de territorios indígenas (N⁰26160). Si bien ambas muy importantes para poner coto a el acaparamiento y destrucción intensiva por parte de sector agroindustrial, han sido totalmente insuficientes para asegurar la continuidad de las grandes masas de bosques nativos y los derechos de los pueblos que en el viven.

Luego de 15 años de recorrido de ambas leyes, el paradigma debe cambiar. Una década y media es tiempo suficiente para obtener lecciones importantes. Desde Amigos de la Tierra entendemos que es momento de prohibir totalmente los desmontes y dar carácter permanente a las salvaguardas temporales declaradas en la ley 26160 para los territorios indígenas.

Debemos pasar de un enfoque de discusión del ordenamiento territorial que pretende establecer la convivencia del modelo extractivista con áreas de conservación, a uno basado en objetivos de transición hacia la agroecología de los establecimientos dedicados a monocultivos, a la vez que se priorizan zonas de restauración y se fortalece la gestión comunitaria de los bosques de las comunidades indígenas y campesinas.

Los impactos sociales de la perdida de los servicios ecosistémicos que los bosques brindan, están a la vista de toda la sociedad; sequias e inundaciones más frecuentes e intensas, pandemias, desplazamientos de poblaciones humanas, perdida de productos forestales no madereros y posibilidades de desarrollo a escala local.

Es hora de asegurar los derechos de quien habitan en los bosques y salvaguardar los servicios ecosistémicos que los bosques brindan a toda la sociedad, es hora de parar totalmente los desmontes, fortalecer la gestión comunitaria y comenzar la restauración de los bosques destruidos y degradados.

Es hora de cambios estructurales para salvar los bosques nativos de la Argentina.

 

Análisis del proceso de construcción de las propuestas nacionales para la lucha contra el cambio climático

El informe “Análisis y panorama de las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional en Argentina” es un documento de análisis del proceso de construcción de las propuestas nacionales para la lucha contra el cambio climático, en el marco de los acuerdos internacionales de reducción de emisiones. Las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional son un conjunto de medidas cuantificables para alcanzar el objetivo meta de Argentina, que al año 2030 pretende no exceder un total de emisiones de 483 millones de toneladas de CO2eq (huella de carbono).

 

 

En su primer parte el documento realiza una descripción sobre el proceso de conformación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, el estado de situación de cada sector económico y productivo en la generación de emisiones, las propuestas sectoriales en metas de reducción de CO2eq. En la segunda parte, el documento realiza una evaluación y análisis crítico de la evolución de los compromisos de reducción, y un análisis sobre los procesos participativos y la incidencia de las voces de las organizaciones ecologistas y la sociedad civil.

 

Resumen del documento:
Capítulo 1. Recorrido por el proceso de elaboración de las contribuciones determinadas a nivel nacional en Argentina.
Capítulo 2. Estado de situación y emisión por sectores. Metas de reducción de emisiones de acuerdo a los planes de acción sectoriales (Energía, Bosques, Transporte, Industria, Agricultura y ganadería, Infraestructura y territorio).
Capítulo 3. Evaluación por sector del cumplimiento de las metas de reducción y mitigación. Análisis de procesos en marcha y falsas soluciones.
Capítulo 4. Análisis de los procesos de participación ciudadana y alternativas desde los pueblos.

Lee aquí el Informe NDC

UE-Mercosur: un acuerdo sobre la desigualdad

El acuerdo Unión Europea – Mercosur se negoció por 20 años. Sin embargo, bajo el gobierno neoliberal de Mauricio Macri se cerró un preacuerdo en 6 meses, a través de negociaciones poco transparentes y con una enorme falta de información. Este tratado, tal como se encuentra actualmente, propicia las políticas extractivistas en América Latina, y por ende debilita las democracias que ya se encuentran bajo ataque en nuestro continente.

En Argentina, la tercera economía del cono sur, no sólo fue ratificado, sino impulsado fuertemente, sin existir estudios de impacto ni información pública. Los beneficiarios son sectores minoritarios que participan del comercio exterior, no las mayorías trabajadoras.

La asimetría entre el Mercosur y la Unión Europea es evidente. El presente acuerdo sólo profundiza las desigualdades entre ambos bloques, y no incentiva ni la industria nacional ni la del Mercosur. La gestión del gobierno actual, bajo la presidencia de Alberto Fernández  no ve con buenos ojos este tratado, debido justamente a su disparidad. La posición argentina en este escenario es clave, ya que el signo político de los demás miembros del Mercosur  ha virado a la derecha, lo que propicia las políticas neoliberales, entre las que se encuentra este tratado.

Es necesaria asimismo una articulación internacional con marcada solidaridad internacionalista, ya que estas asimetrías y doble estándar en materias como protección ambiental y DDHH entre los pueblos de Europa y América Latina no pueden ser validadas bajo la forma de un tratado comercial.

El 28 de junio de 2019, se anunció la conclusión de las negociaciones luego de dos décadas de idas, venidas, tensiones y negociaciones entre los dos bloques económicos. En la actualidad, uno de los ámbitos más destacados del debate sobre el tratado es el ambiental. Nunca antes el cuidado del ambiente había tenido un perfil tan alto en las negociaciones internacionales para tratados de libre comercio. Esto se materializó el miércoles 7 de octubre,  cuando los eurodiputados impugnaron el acuerdo presentado,  en una votación que presenta por primera vez cuál es la opinión mayoritaria en ese organismo, sin cuyo visto bueno no puede formalizarse el convenio comercial. El rechazo de los eurodiputados al acuerdo comercial no significa un veto al tratado, que aún no fue oficialmente sometido al Parlamento, pero sí muestra por primera vez que la mayoría de los legisladores europeos se resiste a la idea de aprobarlo. El eje de la impugnación al acuerdo fue la preocupación por el cambio climático, un tema que se ha vuelto central en el debate político europeo de los últimos años y que es una bandera levantada en alto por varios partidos[1]. Sin embargo, este no es su único lado oscuro.

El rechazo actual se centra en el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, pero lo que se impugna es el mismo problema que tiene Argentina: los incendios forestales para la extensión de la frontera agroexportadora. El acuerdo,  es de por sí contradictorio con las políticas climáticas acordadas en París por los líderes mundiales y ratificada por nuestro país, y este cumplimiento es una condición del acuerdo comercial. Sin embargo,  no incluye mecanismos exigibles o sanciones por incumplimiento a la protección del monte nativo.

Además, la deforestación y el incumplimiento de las metas de reducción de emisiones,  no serían el único impacto ambiental: la liberalización del comercio en el clima implica múltiples efectos negativos, incluidas emisiones de gas metano, aumento del transporte y contaminación marítima, aumento de uso de agrotóxicos, etc.

A estos impactos se sumarían los económicos, laborales e industriales, dado que el acuerdo implica la reducción de la matriz productiva interna a favor de la apertura de importaciones en rubros clave para el sector productivo nacional.

Si bien la firma del acuerdo implica un grado de avance significativo hacia su concreción, aún es necesario dar el debate en el Congreso, y la dirigencia política del gobierno actual se ha pronunciado en contra antes de asumir sus funciones en 2019.

Por otro lado, el gobierno nacional ha impulsado, durante el contexto actual de crisis pandémica, una serie de medidas para la recuperación económica vinculadas a la protección al mercado interno, la promoción de la industria nacional y el control de retenciones, medidas que se contraponen a la lógica intervencionista del acuerdo por sobre la soberanía de las naciones del Mercosur.

La posición de Argentina en el contexto político regional es fundamental para frenar la ratificación de este acuerdo claramente dañino para nuestra región, dado que el resto de los países que componen el Mercosur ya han dado claras intenciones de acompañar la iniciativa europea. Organizaciones socioambientales de ambos bloques nos organizamos en contra de un acuerdo que no respete la integridad de nuestros territorios ni nuestros derechos democráticos a una vida digna.

[1]https://www.tiempoar.com.ar/nota/bolsonaro-eje-del-rechazo-europeo-al-acuerdo-ue-mercosur (consultada el 10/10/2020)