Tolerancia cero a la violencia de género

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, buscamos reflexionar sobre la necesidad de construir espacios seguros en nuestros lugares de trabajo y de militancia. Es por eso que anunciamos que desde Tierra Nativa – Amigos de la Tierra Argentina adoptamos la Política de Amigos de la Tierra Internacional sobre Violencia y Acoso Sexual.

En el año 2018, en la Asamblea General Bienal de Amigos de la Tierra Internacional, en la cual participamos miembros de los 73 paises que nuclea esta Federación, se planteó la necesidad de generar un protocolo para la tolerancia cero a la violencia, el acoso sexual y la atención sexual no deseada. 

Luego de un largo proceso de redacción de esta política, cada grupo miembro la está adaptando a sus marcos y necesidades. No queremos dejar de mencionar lo importante que es contar con esta política para promover y garantizar un entorno laboral y de militancia seguro, respetuoso y enriquecedor para todes les que participen en la Federación y sus grupos miembro – incluyendo a las personas externas que participan en nuestros eventos – como parte integral de nuestra lucha por la justicia, la igualdad y el cambio de sistema.

Esta Política establece un estándar mínimo para el desarrollo de nuevas políticas o el fortalecimiento de las políticas existentes por los grupos miembro centrándose en los principios de “tolerancia cero”; “prevención”; “centro en le sobreviviente”; “confidencialidad y protección”; y “transparencia, eficacia y plazos establecidos”.

Al mismo tiempo que establecemos protocolos para poder garantizar espacios seguros y respetuosos, es necesario profundizar en la construcción de igualdad de género en todos nuestros ámbitos y luchas. Para desmantelar el patriarcado es necesario que todes pongamos en práctica la igualdad de género.  Desde el grupo de Trabajo de Género y Desmantelamiento del Patriarcado de Amigos de la Tierra Internacional, en el cual participamos activamente desde Argentina, se han desarrollado diferentes producciones muy valiosas para dar estas discusiones necesarias y transversales: ¿Por qué la justicia de género? Y  Manual de Educación Popular Feminista

 Links:   

¿Por qué la justicia de género? 

https://www.foei.org/es/recursos/justicia-genero-desmantelamiento-patriarcado-cuadernillo-historias

 Manual de Educación Popular Feminista:

 http://www.foei.org/es/recursos/sembrar-justicia-genero-desmantelar-patriarcado

 Porque no hay justicia ambiental sin justicia de género, nos sumamos a los esfuerzos por desmantelar el patriarcado, haciendo de nuestra organización un espacio donde todes puedan participar en plenitud. 

Andalgalá sigue de pie contra la megaminería

En marzo de este año, en un contexto de emergencia sanitaria y beneficiados por la pandemia, el proyecto minero “MARA”, bajo su beneficiosa condición de “esencial”, avanza sobre los territorios con la exploración del cerro Aconquija. Todo esto mientras las comunidades se encontraban en aislamiento preventivo y obligatorio y no podían circular ni movilizarse. Esta situación genera una profunda indignación en Andalgalá, un pueblo que se viene manifestando hace 10 años en defensa del agua. 

Foto: Asamblea El Algarrobo

El sábado 10 de Abril se realizó la marcha número 584, y al mismo tiempo un grupo de personas no identificadas incendió las oficinas de la minera. Las fuerzas policiales estuvieron ausentes en todo el proceso,  pero sin embargo el lunes 12 de abril, la policía de Catamarca comenzó una serie de allanamientos violentos en domicilios particulares de integrantes de la Asamblea el Algarrobo. Aunque en las casas no hubo resistencia, los efectivos rompieron puertas e ingresaron con violencia golpeando a varios activistas. Sin pruebas se llevaron detenidas a 12 personas. Fueron varios días de incertidumbre y temor entre los que se denuncia no solamente allanamientos violentos y golpes, sino amedrentamientos, policías filmando de manera ilegal a activistas socioambientales, vehículos sin patente vigilando las casas, guardias ante las familias, entre otras irregularidades. 

Mientras esto ocurría, y las personas detenidas durante dos semanas,  esperaban por su libertad recibiendo muestras de solidaridad nacional e internacional, Yamana Gold, Glencore y Newmont, seguían explorando el cerro sin ninguna interrupción.

Les detenides finalmente fueron liberados pero enfrentan cargos judiciales aún sin existir pruebas que les incriminan en el incendio de las oficinas. 

La comunidad sigue luchando, y en agosto de este año llegaron a las 600 caminatas por el agua y la vida, a pesar de los amedrentamientos y criminalizaciones, amenazas de grupos  pro-mineros, audiencias públicas falaces, falta de información pública e intentos de lavado verde de cara de la minera a través de ONGs del establishment  en nombre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

La minera sigue explorando, y lo sigue haciendo el día de hoy, sin licencia social y sin cumplimiento de las leyes  y tratados internacionales vigentes. 

La impotencia es mucha. La violencia simbólica a la que son sometidos los pobladores que no son escuchados es enorme. La inacción gubernamental se traduce en connivencia entre el poder político y las empresas transnacionales. 

Recientemente en septiembre, les jóvenes de Andalgalá escribieron una carta al presidente Alberto Fernández, relatando la lucha de este pueblo desde el año 2010, cómo fueron testigos de su infancia de la violencia institucional contra sus familias y ” la historia de un pueblo que no solo lucha contra una multinacional extranjera, sino también ante sus supuestos representantes”  les jóvenes dicen ” nos gustaría tener la posibilidad de elegir Andalgalá como nuestro lugar dónde vivir, estudiar y en un futuro tener nuestra familia, o no. Queremos poder elegir!” les jóvenes exigen que bajen las máquinas de su cerro, que dejen de violar sus derechos qué son vulnerados hace más de 10 años. Insisten en que las nuevas generaciones tampoco dan licencia social a la megaminería en Andalgalá y “solo quieren vivir en paz”.

En octubre, los juzgados locales comenzaron a citar a las mujeres, bajo cargos como “pintadas en las paredes”. “Si es por defender el agua, tendrán que judicializarnos a todos” aseguran desde  Pucará, el espacio provincial que articula luchas por la resistencia y la autodeterminación.  

Durante los primeros días de noviembre, la Asamblea presentó denuncias por tratos crueles y torturas que sufrieron los vecinos y vecinas y sus familiares en los allanamientos y detenciones del mes de abril. 

La solidaridad con Andalgalá continúa y crece porque su reclamo es legítimo, su entereza contundente, su amor por el territorio, conmovedor. Pero sobre todo, Andalgalá es un ejemplo de organización y resistencia comunitaria que va más allá de sus límites geográficos para reaparecer con mil formatos en cualquier territorio en resistencia del mundo. Acompañamos a este pueblo que sigue caminando y poniendo la vida en el centro. 

Transición justa y feminista, qué es y cómo la lograremos

En la actualidad existe una demanda muy fuerte por parte de las organizaciones, movimientos socioambientales y la población en general, sobre la impostergable transición de un sistema energético “sucio” a uno “limpio” con soberanía energética, y esta necesidad ya deja de ser invisible para los gobiernos. Pero esto también debe ser justo.

Amigos de la Tierra llama a una transformación radical del sistema energético actual responsable por la crisis climática. Un sistema dominado por las transnacionales que sólo persiguen ganancias inmediatas. El mismo se caracteriza por generar injusticias, violar los derechos de los pueblos, y destruir los territorios y medios de sustento. La injusticia se hace visible y reproduce de distintas maneras. Por un lado, el sistema energético dominante no es capaz de garantizar el Derecho Humano a la energía eléctrica, al tiempo que destruye los sistemas alimentarios locales, la biodiversidad, los ríos, amenaza la salud de las comunidades y avanza en la privatización de la naturaleza. Por otro, las grandes transnacionales son las responsables de la crisis climática, al igual que el 10% más rico de la población que es responsable de aproximadamente el 50% de las emisiones. El poder de las transnacionales y el auge del neoliberalismo, ha llevado además a la privatización de la energía y al desmantelamiento de los derechos de la clase trabajadora. La clase trabajadora ha luchado históricamente contra la privatización de la energía y para que la misma sea reconocida como un derecho y no se transforme en mercancía, y se ha comprometido también en la lucha contra los impactos que el sistema tiene en muchas comunidades y territorios. El movimiento por la justicia ambiental ha sabido oponerse a proyectos energéticos destructivos, al tiempo que defiende también el derecho a la energía y el derecho de las comunidades y de las/los trabajadores/as.

Hoy está claro que es necesaria una transición justa de forma urgente, que permita acabar con la dependencia de los combustibles fósiles y garantizar derechos. Una transición que no significa tan sólo un cambio de matriz y de fuentes, sino que requiere una mirada integral sobre la propiedad y control público de la energía, ya sea en manos del Estado, municipios o cooperativas. La democratización del sistema energético debe llevar a garantizar derechos fundamentales, de los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, pescadores, de las y los trabajadores y  las mujeres. Las preguntas fundamentales de qué forma producir la energía, cuánto producir, para qué y para quién deben ser respondidas por los pueblos para alcanzar la soberanía energética.

Es hora de que el sistema energético en manos públicas ponga en el centro la sustentabilidad de la vida. No se trata tan sólo de seguir denunciando los impactos perversos y las violaciones de los derechos de las mujeres por un sistema que explota el trabajo y el cuerpo de las mujeres, las expulsa de sus territorios, se apropia de y destruye sus medios de sustento, atenta contra su salud y la de sus comunidades, sino que hay que luchar para que las mujeres seamos reconocidas como sujetos políticos de la soberanía energética. Las mujeres debemos jugar un papel fundamental en definir y decidir sobre las características del proceso de  transición y el nuevo sistema energético que queremos construir. 

Debemos descolonizar el sistema energético, lo que significa devolver soberanía a nuestros pueblos y reconocer la responsabilidad histórica diferenciada y la deuda ecológica y climática que este sistema ha generado. La hoja de ruta hacia una transición justa debe partir de la unidad de las luchas por la defensa de la democracia y  contra las transnacionales y el neoliberalismo . Esta unidad se ve claramente reflejada en la solidaridad internacionalista como la que fortalecemos para hacer frente al autoritarismo, el racismo y el fascismo.

Asimismo es necesaria una visión regional de la transición, que conlleva una apuesta a consolidar los perfiles nacionales, a la evolución tecnológica apropiada, Innovación local, a la transformación y actualización de la infraestructura energética, pero todo ello sin descuidar a las comunidades locales y su derecho de consulta libre, previa e informada.  Podemos concebir la energía como un bien común estratégico renovable, sustentable, público, social y descentralizado. Sudamérica tiene un gran potencial para energías renovables, sin embargo persiste una lógica mercantil aún en los proyectos de energías renovables en nuestra región, por lo que tenemos que evitar la posibilidad de una transición energéticamente mercantilizada. Por ejemplo, con la relevancia en el contexto actual del almacenamiento de energía, que la región sea contenedora de las reservas más grandes accesibles y rentables de litio no es una cuestión menor, pues podría significar una oportunidad para aprovechar las capacidades regionales y consolidar una industria energética para la satisfacción de necesidades socialmente validadas del mercado interno o, en el caso contrario, nuevo capítulo de sometimiento a las grandes trasnacionales, mediante la preocupante tendencia a la concentración que observamos en la actualidad, donde nuestro país y la región subsidiaría las transiciones del norte global.

La transición debe incluir la lucha contra un sistema controlado por esas transnacionales, injusto, que atenta contra los derechos de los pueblos, y debe ir de la mano del desmantelamiento del neoliberalismo y de la profundización de la democracia. No podemos permitir que las empresas trasnacionales continúen controlando el sistema energético. Nuestra lucha por la soberanía energética requiere la unidad y una articulación cada vez más fuerte con los pueblos y comunidades que sufren las violaciones y amenazas perpetradas por las grandes empresas del sector energético, aportando cada movimiento desde sus capacidades en la construcción colectiva. 

En Tierra Nativa – Amigos de la Tierra Argentina, creemos que la transición energética justa y feminista no está aislada, debe caminar de la mano de otras transiciones y transformaciones en ámbitos diversos, como el alimentario, el económico, e incluso el político. Es imperante transicionar hacia la formas de ejercicio de la territorialidad en detrimento de las relaciones de dominio verticales que imponen los actuales sistemas productivos y de especulación. Es importante que pensemos cuántas y cuales transiciones hay en gestación y en proceso, y apoyarlas.

Las transiciones tendrán que dar respuesta a las crisis globales superpuestas, a la que se suma el covid 19 como último emergente de un sistema obsoleto, incluyendo la enorme e invisible crisis de los cuidados, que la pandemia visibilizó a la población, y resolviendo también en simultáneo la crisis climática, aplicando el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, alejándonos de una economía dependiente de los combustibles fósiles, cambiando el sistema energético por uno renovable, democrático, que garantice el acceso para todos/as. No podemos esperar que la crisis termine, tenemos que actuar ahora, fortaleciendo una visión feminista sólida para la transición justa hacia una “nueva normalidad” que no sea más de la misma normalidad que teníamos, una normalidad racista, neocolonial, patriarcal, violenta y ecocida.

Es fundamental rescatar la idea de una recuperación justa que sea social, ambiental, económica y de género, y construir iniciativas sustentables y emancipadoras, evitando que los gobiernos socialicen las pérdidas de las grandes empresas y garanticen entre otros el derecho a la energía a toda la población. La transición se convierte así en una oportunidad para re-establecer una buena parte de los cimientos de la sociedad post pandemia. 

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A fines de 2020, 100 activistas de la federación Amigos de la Tierra Internacional de todos los rincones del mundo nos reunimos con organizaciones aliadas en una serie de seminarios virtuales para analizar qué significa una Transición Energética Justa desde una perspectiva feminista, realizamos un documento que refleja nuestra visión colectiva sobre la Transición Energética Justa, tal como debatieron las/os participantes, y puede ser consultado en el siguiente enlace:

https://www.foei.org/es/recursos/si-no-es-feminista-no-es-justa

La COP26 sigue adelante de forma poco equitativa e inaccesible mientras los pueblos luchan contra las falsas soluciones

El gobierno del Reino Unido sigue adelante con la celebración de la COP26 en Glasgow, a pesar de la preocupación real expresada por el Sur global de que no puede llevarse a cabo de forma segura y equitativa. Muchos delegados del Sur global no pueden viajar para asistir a la COP debido a una combinación de falta de acceso a la vacunación, normas siempre cambiantes en torno a la cuarentena, normas restrictivas de visado, altos costes y preocupaciones sobre la seguridad. El gobierno británico no ha entregado a tiempo las vacunas Covid prometidas a los delegados del Sur, y sigue bloqueando las exenciones de patentes de vacunas, impidiendo así que los países del Sur, especialmente los de África, se recuperen de la pandemia.

La pandemia de Covid-19 está haciendo estragos en el mundo, agravando las crisis sanitarias, económicas y sociales existentes. Sus impactos desiguales se ven exacerbados por el apartheid de las vacunas, perpetuado por los países ricos, los mismos que crearon la crisis climática y que ahora huyen de su responsabilidad histórica. La crisis climática es una realidad urgente, pero una COP inequitativa que amenaza la vida humana sólo profundizará las injusticias. La COP es un espacio desigual e inaccesible en el mejor de los casos. En repetidas ocasiones ha fallado a las personas más pobres y vulnerables del planeta, que son las que más riesgo corren por la crisis climática, y este año muchas de sus voces no serán escuchadas. Los resultados de la COP no serán justos ni equitativos si no están presentes todos aquellos que deben estar allí, tanto dentro de las negociaciones como en las calles. Amigos de la Tierra Internacional (ATI) está en la COP, pero muchos de nuestros miembros del Sur no lo están. ATI hablará en nombre de nuestros colegas, pero esta COP será demasiado blanca y septentrional, carente de sociedad civil global, y es poco probable que se escuchen las voces urgentes en el centro de la crisis climática.

Todo esto significa que el Reino Unido está en camino de celebrar la COP más excluyente de la historia. Al impulsar una cumbre que excluye a las personas que están en primera línea de la emergencia climática, el Gobierno británico se arriesga a poner en duda la legitimidad de cualquier resultado.

La crisis climática requiere un enfoque de justicia climática

Nos enfrentamos a una emergencia planetaria: las inundaciones, las tormentas, las sequías y la subida de los mares ya están causando estragos en todo el mundo. No se trata sólo de un problema para las generaciones futuras. La crisis climática es intrínsecamente injusta. Ya está afectando con mayor dureza a los pueblos más pobres y vulnerables (especialmente a las mujeres y los niños), a pesar de que ellos no han creado esta crisis.

Hacer frente a la crisis climática requiere un cambio radical e inmediato para abandonar los combustibles fósiles y otras energías sucias y perjudiciales, la agroindustria y la deforestación a gran escala. La justicia climática exige que logremos esto al mismo tiempo que abordamos las causas sistémicas de fondo, la desigualdad y la inequidad que están en el centro de las crisis climática, covídica y ecológica, y protegemos a los pueblos y al planeta. Los países ricos, que han creado esta crisis, deben actuar en primer lugar y con mayor profundidad para abordarla. Deben cumplir con su parte justa de reducción de emisiones, y también proporcionar financiación climática a los países del Sur global para pagar la deuda climática y ecológica, y financiar una transición justa y feminista.

Debemos luchar contra las falsas soluciones en la COP26: mercados de carbono, “soluciones basadas en la naturaleza” y “Net Zero

Nos preocupa que los países ricos y las empresas contaminantes sigan adelante con “falsas soluciones” en la COP26. Las promesas de “cero neto”, los mercados de carbono y la compensación, la geoingeniería y las incipientes “soluciones basadas en la naturaleza” permitirán seguir contaminando bajo la premisa de reducir las emisiones en otro lugar, basándose en la plantación de árboles, la compra de créditos de carbono o la utilización de tecnologías no probadas que absorben el carbono del aire. Estas tecnologías no reducen las emisiones de los combustibles fósiles en su origen y pueden causar graves daños a las comunidades del Sur global.

No podemos confiar en tecnologías costosas, arriesgadas y no probadas, que tienen impactos potencialmente devastadores y conducen al acaparamiento de tierras, a la violación de los derechos de los pueblos y a la destrucción de los bosques y la biodiversidad en el Sur global. Los nombres y los términos siguen evolucionando, pero los principios básicos y perjudiciales siguen siendo los mismos. Refuerzan el poder de las empresas, desvían la responsabilidad de los contaminadores históricos ricos e impiden una acción urgente y equitativa sobre el cambio climático.

Los grandes contaminadores están presionando para que la agenda de “cero neto” se convierta en la pieza central de los planes globales para abordar el cambio climático, aunque los científicos y los expertos han demostrado que las promesas de “cero neto” no mantendrán el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados, y son una peligrosa distracción de los verdaderos recortes de emisiones, el “cero real” que necesitamos. En la COP25 de Madrid en 2019, la sociedad civil progresista montó un feroz ataque al artículo 6 del Acuerdo de París (que permite los mercados/comercio de carbono), deteniendo con éxito un acuerdo regresivo. En la COP26, es muy probable que la presidencia del Reino Unido trate de impulsar un acuerdo sobre el artículo 6. Debemos seguir luchando contra esto.

La justicia climática significa oponerse a estas “falsas soluciones” / distracciones peligrosas / arreglos tecnológicos de fantasía para la crisis climática.

Las empresas transnacionales no tienen cabida en la CMNUCC. Debemos luchar contra el poder de las empresas y expulsar a los contaminadores -en la COP y sobre el terreno, donde las comunidades son devastadas por la extracción de combustibles fósiles y las falsas soluciones- denunciándolas y haciéndolas responsables de los daños que causan.

Los gobiernos del Reino Unido y de Escocia hablan a bombo y platillo de la importancia de la acción climática, y reclaman el manto del liderazgo climático, pero siguen extrayendo y financiando combustibles fósiles en su país y en el extranjero. Ni el Gobierno del Reino Unido ni el de Escocia van por buen camino para cumplir sus inadecuados objetivos climáticos; ambos deben presentar planes realistas para volver a la senda correcta que no se basen en soluciones tecnológicas fantasiosas y que, en cambio, mejoren la vida de las personas mediante la creación de empleos ecológicos decentes, hogares cálidos y energía renovable asequible, así como un transporte público de calidad.

Más allá de la crisis climática, el planeta se enfrenta a múltiples crisis sociales, políticas y económicas interrelacionadas, en cuyo centro se encuentra un sistema económico insostenible, cuyo único objetivo es el crecimiento sin fin y el beneficio para unos pocos. Sólo con un cambio de sistema -una transformación radical de nuestros sistemas energéticos, alimentarios y económicos- podemos esperar realmente evitar la catástrofe climática y que la temperatura media mundial aumente más de 1,5 grados.

En los últimos años hemos asistido a una extraordinaria oleada de movimientos populares, especialmente juveniles, que se han levantado para exigir a los gobiernos que se ocupen de la crisis climática y de las crisis interrelacionadas.

Hay soluciones reales a la crisis climática: el poder de la gente es la clave para desbloquearlas.
Los pueblos están construyendo soluciones energéticas renovables, limpias, sostenibles y de propiedad social, basadas en la suficiencia energética para todos. La gente está transformando nuestros sistemas alimentarios hacia la soberanía alimentaria y la agroecología campesina, deteniendo la deforestación y protegiendo los bosques mediante la gestión forestal comunitaria. Necesitamos un sistema económico que priorice y redistribuya el trabajo de cuidados, para que se reparta entre hombres, mujeres y el Estado. Necesitamos un sistema de valores que priorice la centralidad de la vida, no la codicia ni el beneficio. Necesitamos un cambio de sistema.

Rechazamos el acaparamiento urbano en Buenos Aires

Desde Amigos de la Tierra Argentina – Tierra nativa,  repudiamos este proyecto  por viciado, antidemocrático, corrupto, impune, ilegal, ilegítimo, injusto, y por supuesto ecocida e insalubre.  El proyecto “Costa Urbana” (ex “Solares de Santa María”) perpetúa las peores prácticas corporativas, no es desarrollo, tampoco es progreso. Le llaman poner en valor… pero ya conocemos cómo ponen en valor las desarrolladoras inmobiliarias de countries  a los humedales. 

Este proyecto ha estado al acecho desde hace décadas. Los especuladores no descansan, pero la naturaleza tampoco. Y mientras esperaban la oportunidad de modificar la normativa a su conveniencia, la propia naturaleza puso en valor el predio y le dio un humedal. Hoy nos encontramos ante un escenario muy similar a lo acaecido en las décadas de los 80 y 90 con la reserva ecológica costanera Sur, vecina inmediata de este predio.

Nuestra organización fue una de las  promotoras de la creación de la Reserva, ese espacio verde que hoy nos enorgullece. La Reserva, que sufrió impactos y desmanejos durante años, mientras era incendiada una y otra vez. El récord se dio en 1992, mientras a su lado crecía el ambicioso proyecto de Puerto Madero. Misteriosamente, dejó de incendiarse cuándo se estableció definitivamente como una vista al río para las torres de ese barrio.  Hoy el espacio es disfrutado y defendido por miles de personas, resultando su función  fundamental, e incluso muchas veces superando la capacidad de carga de visitantes los fines de semana, dada la falta de espacios verdes en Buenos Aires y el área metropolitana, que hacen a una afluencia de público de gran magnitud.

El escenario de hoy es tan antagónico como en ese entonces. Por un lado la iniciativa privada de avanzar sobre tierras públicas, por otro lado los espacios verdes públicos para las mayorías, que hoy se encuentran ante una crisis habitacional y de hacinamiento fomentada también por la especulación inmobiliaria. Entonces: Por un lado la especulación corporativa, por otro lado los bienes comunes y los derechos  de todos y todas.

Podríamos hacer una comparativa entre estos dos modelos de gestión de la ribera del Río de la Plata.

El modelo público y de bienes comunes, que representa hoy la reserva ecológica con 360 hectáreas de uso 100% público, el pulmón verde de la ciudad, parte del corredor Verde del Río de la plata, un espacio democrático de libre circulación para miles de personas, legitimado por la comunidad, responsable de sus acciones, beneficioso para la salud de sus visitantes y la población general, un espacio que con su sola visita educa en la naturaleza y en la convivencia.

El modelo privatizado, con 70 hectáreas de las cuales solo se destinará un porcentaje menor al uso público, sin naturaleza real, un espacio de creación antidemocrática qué beneficia solo a una minoría, ilegítimo, ya que no cuenta con la aprobación de esta audiencia pública, ilegal, ya que incumple la Ley, irresponsable en sus impactos y que ejemplifica en su visita en la mercantilización de la tierra y de la naturaleza.

Desde nuestra organización celebramos la gran cantidad de voces en esta audiencia y animamos a les participantes, a seguir marcando el camino de una democracia participativa. Solo nos resta lamentablemente, que nuestras voces sean realmente escuchadas. En el imperio del mercado resistimos. Cuenten señoras y señores legisladores, con el repudio social a este proyecto y sus nefastas consecuencias. 

-El presente texto fue presentado en la Audiencia pública por el Expediente 1831-J-2021 de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el día 29 de octubre de 2021-

Diverso y Nativo, no al monocultivo

En el año 2006 el WRM (Movimiento Mundial por los Bosques) estableció el 21 de septiembre como el Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles.

Las empresas transnacionales son las principales responsables de que en muchos de nuestros territorios avancen las plantaciones de monocultivos causando muchas problematicas socioambientales: el acaparamiento de los territorios y de los bienes comunes, despojos de familias campesinas e indígenas de sus territorios, destrucción de áreas biodiversas y formas de vida asociadas, el secamiento y la contaminación por pesticidas de los ríos, arroyos y pozos, el agotamiento y la erosión del suelo, entre tantas otras.
En este día, entonces, decimos: “Diverso y Nativo, no al monocultivo” y nos encontramos en la Reserva Natural Camino de las Flores de Longchamps donde junto con les niñes del Refugio de la Esperanza y con la comunidad que defiende estas 170 hectáreas de área verde urbana, plantamos árboles nativos, recorrimos sus humedales y conversamos sobre la importancia de cuidar y conocer nuestra biodiversidad.
Compartimos el registro de la jornada:

ACUERDO UNIÓN EUROPEA – MERCOSUR: Diálogos con Organizaciones Sociales

ACUERDO UNIÓN EUROPEA – MERCOSUR.

Diálogos con Organizaciones Sociales

¿Cómo abordan la resistencia a este acuerdo y cómo se vincula al trabajo que INCUPO viene realizando?

En primer lugar, si ustedes tuvieran la oportunidad de meterse, al menos en los borradores que andan dando vueltas, podrían ver que estos acuerdos son muy complejos: tienen como 1700 páginas, más de veinte disciplinas y cada uno de los capítulos lo arman equipos distintos, entonces seguir de forma exhaustiva este proceso es una tarea difícil. Nosotros recurrimos ahí a Luciana Ghiotto que junto con el colectivo al que ella pertenece hicieron una gran síntesis. Sin embargo,  como les decía, al ser documentos tan complejos, cualquier síntesis va dejando puntos débiles. En ese caso, priorizamos dos o tres temas fuertes que nos permitan generar mayor conciencia social acerca de lo que nos estamos enfrentando como pueblo y por otro lado, analizar cómo los actores que están más relacionados a la producción de alimentos puedan tener una acción más protagónica.

¿Qué análisis han hecho respecto de la actual situación del MERCOSUR como región y de la posibilidad de que este acuerdo se haga realidad?

Geopolíticamente, nuestra región del MERCOSUR hoy está en disputa por tres grandes potencias: Estados Unidos, China y la Unión Europea. Todas están operando para ver de qué manera van profundizando su intervención en el MERCOSUR como tal, y en los países en particular. Así que cada una de estas potencias, por decirlo de una manera, tienen un “proyecto de intervención”, ya sea a través de la inversión estatal, o publica, o sobre aquellos rubros en los que van a intervenir.
El problema nuestro en la región y en particular en la Argentina es que no tenemos un consenso sobre el modelo de desarrollo sobre el cual darle sentido a las negociaciones y a los acuerdos, como con el de la Unión Europea. En la mayoría de los países, especialmente en el nuestro, lo que te marca estos modelos son justamente poderes desde afuera y por desgracia, es el mismo modelo que se viene usando desde la colonia: Primarización de la economía, producción de commodities y acuerdos de libre comercio.

Entonces, un commodity es la producción de lo que nosotros en INCUPO llamamos “las proteínas vegetales para transformarlas en proteínas animales”. La carne pasó a ser un gran negocio a nivel global,  pero para poder producir esa carne necesitás productores de alimentos. Está asignado quién produce los alimentos: Estados Unidos el primer productor, Brasil el segundo y Argentina el tercero, a nivel mundial. ¿Qué producen?: soja, maíz, sorgo ¿Con qué objetivo? Alimento para la industria de la carne. Y esa carne tiene como destino a los países que la puedan pagar: China, India y todas estas economías emergentes que empiezan a cambiar sus dietas y a consumir carne a gran escala.

Esto directamente demuestra una debilidad estructural. Nos cuesta como región tener un modelo económico de desarrollo, porque no está consensuado. Y cuando hay bloques que se dedican a discutir en serio estos temas, luego se desarman por gobiernos neoliberales que imponen al comercio y al mercado global como centro de la economía.Se vuelve muy inestable y esto en gran parte es una de nuestras debilidades.

¿Qué cambios estructurales en nuestros pueblos y en su economía vendría a traer este acuerdo si finalmente, se aprobara?

Con respecto a los tratados de libre comercio, bueno, eso ya está instalado en Argentina. Hoy proveemos materia prima para la industria de la carne, la Unión Europea exporta sus producciones en la Argentina, en automóviles, por ejemplo. Es decir, no es algo que está por venir. Es algo que ya está sucediendo. El acuerdo lo que va a hacer es ponerle un marco legal distinto, donde lo que va generar en la región es que ese marco normativo sea supranacional, que no responda a los gobiernos nacionales, sino que esté supeditado a lo que establece la Organización Mundial del Comercio (OMC) como nos sucedió con los fondos buitres: que el que arbitra es otro Estado, por lo general Estados Unidos.

Entonces hay una trilogía que tiene que ser tomada en cuenta: 1 -La producción de monocultivos en determinados países, 2- las grandes cadenas de valor (esas materias primas que van a lugares donde se transforman en alimentos, que después van a otros países, siempre buscando aquellos lugares donde la mano de obra es más barata, o buscando los mejores escenarios impositivos) y 3- los tratados de libre comercio que son los que le dan el marco legal. Hay que analizarlo en estas tres dimensiones.

Como verán, esto ya está sucediendo, lo que falta es el tercer paso que es darle el marco legal.

¿Cómo podemos actuar hoy para concientizar y tomar acciones en conjunto sobre este acuerdo, si no está en agenda pública?

Si bien hay hechos algunos estudios de impacto, sobre todo en los dos rubros que son priorizados: cuestiones ambientales y de derechos humanos territoriales pero que tiene que ver con el derecho de los pueblos originarios, de las comunidades campesinas. No es una agenda que esté ni en los Estados del MERCOSUR, ni en la Argentina, pero tampoco en la de los partidos políticos.  ni de muchas organizaciones que representan a las agriculturas familiares. Y dentro de lo que es el Ministerio de Producción, está sometido a la presión de que el Estado necesita dólares, necesita de las exportaciones, de la megaminería, de la exportación de carne y en lo que se excusan es que no hay experiencias productivas alternativas que se puedan potenciar.

Entonces, eso nos deja una alta cuota de responsabilidad a las organizaciones sociales para que abordemos el tema, porque ya está claro que ni el sector político, ni el sector gubernamental, o quienes representan a la agricultura familiar lo tienen en sus agendas. . Entonces, nos deja una gran responsabilidad para ver cómo afrontamos el tema.

Nosotros estamos por un lado, tratando de armar con aquellas organizaciones con las que tenemos contactos, relaciones o alianzas, algunas  jornadas informativas en donde podamos relacionar lo que pueda significar la firma de este acuerdo con las realidades más próximas a lo que ellos pueden visualizar, lo que significa que aumente la frontera agropecuaria, lo que significa el empobrecimiento de los economías más territoriales el desafío que genera al incipiente avance de la agroecología y la agricultura familiar en el territorio; y que en aquello en lo que se puede avanzar que son los mercados de cercanía, están sumamente condicionados justamente por las normativas de este acuerdo?.

Por otro lado, tratamos de hacer alianzas estratégicas, entonces nos reunimos con diferentes colectivos de ambiente, territorio, sindicales y también con los formadores de opinión tanto establecimientos educativos en distintos niveles, debatiendo con una buena cantidad de jóvenes que tomen posturas sobre estos temas, y luego también con medios de comunicación, para ir proveyendo información local, experiencias. Nosotros decimos que para debatir estas problemáticas, tenemos que hacer un 20% de denuncia y comunicar un 80% sobre las alternativas que ya están funcionando.

Amigxs de la Tierra Argentina, ahora se llama Tierra Nativa

El pasado 1 de agosto, en el marco del Día de la Pachamama, un día que nos invita a repensar nuestras identidades y la necesidad de construir un buen vivir, anunciamos nuestro nuevo nombre: Amigxs de la Tierra Argentina, ahora se llama TIERRA NATIVA.

La necesidad de repensarnos y construir una nueva manera de nombrarnos esta estrechamente vinculada a los procesos feministas y socioambientales que nos interpelan y nos motivan a transformarnos.

Amigos de la Tierra Argentina, ahora Tierra Nativa, es una organización socioambiental con una presencia de 30 años. Formamos parte de la Federación Internacional Amigos de la Tierra (FOEI) que nuclea y hermana las luchas de 73 países de 5 continentes y de Amigos de La Tierra América Latina y el Caribe, desde donde apostamos a la integración regional y a la solidaridad internacionalista. 

Nuestro trabajo está atravesado por la lucha feminista desde donde construimos en diferentes areas: Agua, Bosques y Biodiversidad, Soberanía Alimentaria, Justicia económica, Justicia Climática y Justicia económica.


En Tierra Nativa apostamos a la construcción colectiva e interdisciplinaria. Trabajamos por la justicia social, económica, de género y ambiental. Tejemos redes para construir una comunidad organizada y más justa.

 

Solidaridad con el pueblo Haitiano por su soberanía y justicia

Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) se solidariza con el pueblo haitiano, ante la violencia, inestabilidad e incertidumbre social ocurrida en las últimas décadas y acrecentadas con los riesgos de intervención extranjera generados por el asesinato del presidente Jovenel Moïse, quien se había mantenido en el poder de una manera violenta e ilegal ya que su mandato constitucional finalizo en el pasado 7 de febrero 2021.

Desde hace meses, Haití vive una espiral de violencia que busca frenar y reprimir las luchas populares que se han mantenido de forma permanente y pacífica durante los últimos 4 años. Según organizaciones locales y organismos internacionales:

  • La organización de derechos humanos haitiana Défenseurs Plus afirma que se registraron más de 1.000 secuestros en todo el 2020.
  • La Red Nacional de DDHH de Haití (RNDDH) denuncia 12 masacres.
  • Más de 150 personas fueron asesinadas y otras 200 secuestradas entre el 1 y el 30 de junio pasado en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, reveló un informe reciente del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH).
  • Se han identificado más de 76 grupos armados y 500.000 armas ilegales denunciadas por la CNDDR, Comisión Nacional de desarme, desmantelamiento y reitengración.
  • Cálculos de Unicef y de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estiman 10.000 personas desplazadas por enfrentamientos. Según la organización Noupapadomi, 214 niños han quedado huérfanos por masacres en barrios populares.

A estas cifras se sumaron recientemente 17 nuevos asesinatos en el distrito de Delmas 32, entre las víctimas se incluyen periodistas y líderes sociales.

Con el deterioro de la situación sociopolítica, los grupos más vulnerables tendrán dificultades para satisfacer sus necesidades básicas, con el riesgo de enfrentar una crisis mayor a la ya generada por las sucesivas crisis y la pandemia. Actualmente Haití es el único país de la región donde no hay programa de vacunación contra el COVID 19.

Los sectores progresistas y populares haitianos denunciaron hace mucho el riesgo latente de una nueva ocupación militar avalada por organismos internacionales. Asimismo reclaman organizar un período de transición de por lo menos dos años que permita restaurar la legalidad constitucional, reorganizar el sistema electoral y responder a la masificación de la pobreza y el grave deterioro de las condiciones de vida de la población, salir del neoliberalismo y definir un nuevo pacto nacional de desarrollo que sea el resultado de un amplio proceso de concertación.

La grave situación que vive el pueblo haitiano hoy exige un cambio radical de la política de las agencias internacionales hacia Haití, que detenga el ataque a los derechos de los pueblos y sus derechos humanos. Nos oponemos a cualquier intento de manipular la transición mediante el injerencismo, la ocupación y las medidas represivas y violentas.

Manifestamos nuestra solidaridad internacionalista y nos mantenemos en alerta ante el devenir de los acontecimientos en Haití y llamamos a las organizaciones y movimientos sociales de América y otras partes del mundo a sumarse a las demandas del pueblo haitiano construyendo solidaridad activa en torno a la justicia y la soberanía de los pueblos.

Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC)

Julio de 2021

 

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO HAITIANO

#HaitíLibre con soberanía y justicia

Más informacion www.atalc.org

Solidaridad con el pueblo cubano en defensa de su soberanía

Solidaridad con el pueblo cubano y defensa de su soberanía

Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) manifiesta una vez más su solidaridad con el pueblo cubano, en momentos de grandes dificultades que se exacerban diariamente tras el brutal bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos. Si bien este tipo de política criminal contra Cuba ha tenido consecuencias nefastas durante los años de su imposición, en la actualidad, ante la pandemia de COVID-19, se constituye como una violación flagrante de los derechos de los pueblos y sus derechos humanos.

Aún cuando la gran mayoría de los países del mundo que integran la Organización de Naciones Unidas (ONU) han votado por la finalización del bloqueo, el imperialismo mantiene su estrategia de desestabilización asfixiando al pueblo cubano con las restricciones que impiden que a la Isla lleguen insumos básicos para la garantía de la vida, incluidos los elementos sanitarios fundamentales para enfrentar la pandemia de COVID-19 y sus mortales efectos.

Es bien conocida la estrategia que el neoliberalismo desarrolla contra Cuba, de la que hacen eco los gobiernos arrodillados al mandato estadounidense, que hoy utiliza los medios masivos de comunicación y las redes sociales para diseminar con efectos más destructivos la doctrina de odio contra cualquier forma de pensamiento y construcción política contraria a la acumulación de unos pocos y miseria de las mayorías. Todo ese despliegue de barbarie garantiza la concentración de poder de las empresas transnacionales y las élites nacionales e internacionales, bajo el modelo neoliberal agonizante y que los pueblos soberanos han desnudado a través de los levantamientos sociales y los cambios estructurales que alientan y siguen propiciando en América Latina y el Caribe y en otras partes del mundo.

 

Ante los estallidos sociales, la retoma del poder por parte de fuerzas políticas que intentaron ser aniquiladas con golpes de Estado, victorias electorales de fuerzas progresistas, cambios constitucionales que derrumban las dictaduras que impulsaron la imposición neoliberal en la región, sostenimiento de modelos políticos soberanos, se desarrolla una nueva ofensiva del neoliberalismo para retomar controles geopolíticos -con una marcada escalada en el Caribe y en Mesoamérica- con acciones simultáneas y orquestadas.

Ante la grave amenaza que esta nueva arremetida imperial representa, ATALC invita a los movimientos y organizaciones sociales a manifestar activamente su solidaridad internacionalista con el pueblo cubano y con todos los pueblos que son objeto de la aplicación de doctrinas que nos recuerdan los episodios más oscuros del pensamiento y acción de los totalitarismos en la historia de la humanidad.

Nos oponemos vehementemente a los intentos de desestabilización mediática y a las narrativas injerencistas que a partir de los discursos de “ayuda humanitaria” disfrazan las pretensiones de militarización y violación de la soberanía de los pueblos y su autodeterminación.

Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC)

Julio de 2021

Más informacion www.atalc.org